MADRID OCULTO

EL CENTRO GEOGRÁFICO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

Muchas personas piensan que el centro geográfico de España es la madrileña Puerta del Sol, donde está situado el famoso kilómetro cero, un punto que está específicamente señalado por una placa de granito y latón situada en el suelo al lado de la Casa de Correos. Este lugar tiene su historia y está relacionado con la capitalización de Madrid por Felipe II. El rey prudente estableció las Cortes en Madrid en 1561, convirtiéndola en capital del imperio. Anteriormente su padre, el emperador Carlos I de España, estableció las Cortes en la villa imperial de Toledo tras el aplastamiento de  la rebelión de los comuneros. Parece que a su hijo le interesó trasladar las Cortes a Madrid, donde también estableció su residencia, para alejarse del poderoso y rico arzobispado de Toledo y que no le hiciera sombra. Se dice que la sede cardenalicia toledana era la más rica del orbe católico después, obviamente, que la de Roma. Asimismo, parecía que la humilde villa de Madrid equidistaba de todos los puertos de la Península, lo que le permitiría al rey una mejor administración de su territorio.

A Madrid le vino de perlas ser la capital del reino, puesto que allí donde se establecían las Cortes se llevaban a cabo mejoras en las infraestructuras y otras obras necesarias, sin dejar de lado los fastuosos y hermosos palacios y edificios religiosos que hacen las delicias de cualquiera. El caso es que al situarse en el centro de la Península, se decidió dos siglos más tarde construir la Red Radial de carreteras que, por supuesto, partirían de Madrid, concretamente de lo que hoy conocemos como Puerta del Sol. Estas vías fueron nombradas bajo el reinado de Carlos III empleando la letra N y un número romano (del I al VI), de tal forma que se pueden caracterizar 6 caminos:

  • N-I o carretera de Burgos e Irún.
  • N-II o carretera de Barcelona.
  • N-III o carretera de Valencia.
  • N-IV o carretera de Andalucía.
  • N-V o carretera de Extremadura.
  • N-VI o carretera de La Coruña.
La céntrica Puerta del Sol es el kilómetro 0 de la Península, pero eso no quiere decir que sea el centro de la misma.

Realmente, la construcción de estas vías se hizo muy necesaria. Los caminos españoles que precedieron a esta Red Radial eran claramente un desastre. Fundamentalmente eran caminos de herradura, en muchas ocasiones difusos y sin asfaltar, de lo que puede deducirse que cuando las condiciones climáticas empeoraban, el trasiego por los mismos debía ser un auténtico castigo. De hecho, la mejora de estos caminos pudo acelerarse debido a las malas experiencias que tuvo algún que otro monarca en ellos, como fue el caso de Felipe V, el primer Borbón de España, quien tardó 17 días en llegar a Madrid desde Irún en 1700 y 23 días en viajar desde Madrid a Barcelona para casarse con María Luisa de Saboya en 1701. Aun así, no fue hasta la llegada de Fernando VI que se empezó la construcción de esta Red Radial con origen en Madrid a mediados del siglo XVIII, de cuyos gastos se encargaría la Real Hacienda. Como curiosidad, el kilómetro 0 también ha servido para enumerar las calles de Madrid, de tal manera que el número 1 de cualquier vía es el que está más cercano a Puerta del Sol.

¿Y por qué viene a cuento este breve repaso del origen de las carreteras españolas? Porque el kilómetro 0 realmente no está marcando el centro de nada, sino solamente el origen de las primeras carreteras nacionales. Si queremos visitar el centro geográfico de la Península tenemos que ir a unos 25 kilómetros al sur de Puerta del Sol, a un municipio madrileño que guarda historias y misterios apasionantes. Nos vamos a Pinto…

El nombre de Pinto es otra herencia de los romanos. Provendría de Punctum (punto). En Pinto hay muchos lugares que visitar y en los que indagar, aunque en esta ocasión nos dirigiremos a la esquina en la que confluyen las calles Maestra María del Rosario y del Hospital. Allí se yergue una pequeña escultura que está relatando un testimonio ancestral. En una de sus caras puede leerse: “En este lugar se halla el Centro Geográfico de la Península Ibérica”, y debajo de esta sentencia que a priori parece irrefutable, una leyenda. Según esta, cuando los árabes llegaron a la Península, la midieron de cabo a rabo, debemos suponer que en un esfuerzo titánico. Tras sus mediciones, llegaron a la conclusión de que el centro de la Península era el lugar que hoy marca el mojón de granito. Parece que para conmemorar el descubrimiento, enterraron un arca con los instrumentos que emplearon para sus mediciones en ese lugar. De hecho, la calle de Maestra María del Rosario antes se llamaba Calle del Arca. Sin embargo, de momento esta historia no trasciende la leyenda desgraciadamente. Antes del monolito que puede verse en la actualidad, el presunto centro geográfico estaba señalado por una roca circular con un aspa en su centro, conocida como La Exacta. Cuando la piedra fue removida por unas obras, no se encontró ningún arca en su base.

El mojón que marca el presunto centro peninsular.

Otras versiones apuntan a que el origen de esta historia se remonta al siglo XVI, cuando Felipe II ordenó al ingeniero civil y polímata Pedro de Esquivel (? – 1570) elaborar un mapa lo más exacto posible de la Península. Según apuntó el cronista Ambrosio de Morales en su obra Discurso sobre las antigüedades de España, las obligaciones de Esquivel habrían sido: “Hacer una descripción tan entera y tan cumplida, que señalase en ella particularmente los lugares, ríos, arroyos y montañas por pequeños que fuesen”. Parece que el ingeniero no se amedrentó ante tamaña empresa. Hizo lo mismo que los árabes de la leyenda del monolito, recorrer toda la Península con los instrumentos necesarios (algunos incluso los fabricó él mismo) para realizar multitud de mediciones. Una de las conclusiones a las que llegó fue la determinación del centro geográfico de España, que habría situado en Pinto. En este sentido, llama poderosamente la atención una cuestión: varios autores de los siglos XVI y XVII (véanse Pérez de Herrera, Maldonado de Matuste, Jerónimo Quintana o Núñez de Castro) justificaron la mudanza de Felipe II a Madrid precisamente por estar más cerca del centro de España. Algunos incluso llegaron más lejos al afirmar que Pinto o Punctum era el corazón de Europa. Y esto nos retrotrae al arcano concepto del ónfalos u ombligo del mundo que han compartido diversas culturas del mundo antiguo, como incas, rapa nui, romanos…

Monumento al Sagrado Corazón de Jesús que coronaba el Cerro de los Ángeles de Getafe, otro candidato para ser el centro de la Península.

Sin embargo, según apuntan desde el Instituto Geográfico Nacional, establecer el centro exacto de la Península es una tarea harto complicada incluso con la tecnología contemporánea. Como muestra, cabe reseñar que Pinto se debate el centro geográfico peninsular con el Cerro de los Ángeles de Getafe, en cuya cima se hallaría realmente el centro geográfico según otro conjunto de historiadores y geógrafos. Aunque según los expertos del Instituto Geográfico, habría que mirar más bien a algún punto de la base del cerro para hallar ese centro más que a la cima. Como reconocimiento, en la cima del cerro se instaló un vértice geodésico y un monumento al Sagrado Corazón (seguramente no elegido al azar) que fue inaugurado por Alfonso XIII y destruido en la Guerra Civil. Por otro lado, el geógrafo Javier Colomo establece el centro al norte de Toledo, colindando con Madrid. En fin, el caso es que, seguramente, el centro de la Península Ibérica se halle oculto o bien en Madrid o bien en sus fronteras. Por cierto, la heráldica como siempre da pistas sobre la historia y misterios de algún lugar y la de Pinto no es una excepción. El escudo de armas del municipio, acuñado en el siglo XVIII, muestra un globo terrestre con un punto en el centro de la Península, reivindicando así su título como centro de la Península Ibérica…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir a la barra de herramientas