MADRID OCULTO

LA APARICIÓN MARIANA DE LOS SANTOS DE LA HUMOSA

Los topónimos, esto es, las denominaciones de los lugares, guardan secretos. Son parecidos a los códigos. Por ello, a la hora de investigar o de buscar respuestas en cualquier lugar, siempre hay que fijarse en cómo se llama, pues su nombre puede aportar importantes indicios sobre lo que allí sucedió. Esto es importante, ya que los topónimos suelen estar justificados, haciendo referencia a un suceso que, independientemente de su naturaleza, marcó al lugar y a sus habitantes.

Este es el caso del municipio de Los Santos de la Humosa. Esta pequeña localidad de nombre curioso se sitúa al este de la Comunidad de Madrid, prácticamente lindando con Guadalajara. Situada sobre conspicuos escarpes a 906 metros sobre el nivel del mar, deja en su margen occidental el río Henares. Su geología y características edáficas se enmarcan dentro de la cuenca del alto Tajo.

El municipio cuenta con unas características ambientales y una amplia variedad de ecosistemas que han favorecido desde tiempos remotos la adaptación de una fauna diversa. Por ejemplo, en el Mioceno, y como ya detallamos en un artículo anterior (ver Cuando los monstruos habitaban Madrid), por estos lares paseaban gigantescos mastodontes, uros, rinocerontes, caballos, tortugas terrestres de tamaños considerables…  Pero también homínidos. Y es que esta región del centro peninsular siempre ha resultado ser significativamente estratégica, en parte por la abundancia de ríos próximos.

Los yacimientos paleontológicos del Valle del Jarama nos informan de que en una época tan temprana como el Paleolítico Inferior (hace aproximadamente unos 300000 años) los cazadores-recolectores ya hacían de las suyas por esta región. Siendo una época tan alejada en el tiempo todavía no podemos hablar de Homo sapiens. A raíz de la industria lítica descubierta (desgraciadamente no se han encontrado aún restos humanos de este periodo) sí se podrían mencionar, en cambio, al Homo erectus, al Homo heidelbergensis, antepasado del neandertal, e incluso, por qué no, al más vetusto Homo antecessor, especie descubierta en Atapuerca, Burgos, y que aun sigue dando mucho de qué hablar.

Con el paso del tiempo, aquellas especies de homínidos fueron sustituidas, ahora ya sí, por los neandertales y el Homo sapiens, cazadores-recolectores más sofisticados, aunque serán los sapiens los verdaderos gobernantes de estas tierras en detrimento de sus primos homínidos.

Dando un salto temporal hacia el Neolítico, cuando el ser humano ya dominaba la agricultura y la ganadería y había cesado en su empeño de desplazar su vivienda constantemente, destacan como nuevos refugios los conocidos como fondos de cabaña, normalmente cercanos a los ríos, que se prolongarán en el tiempo con sus respectivas modificaciones hasta la romanización de la Península. Ciertamente, los yacimientos neolíticos en Los Santos de la Humosa son más bien escasos. La evolución cultural y material de sus pobladores se conoce gracias a partir de los yacimientos encontrados por el Valle del Henares. De esta forma, sabemos que hacia el tercer milenio a.C. se instaló el Calcolítico en consonancia con el descubrimiento del cobre para, posteriormente, dejar paso a la Edad del Bronce y de los Metales.

El valle del Henares al atardecer desde el mirador de la Iglesia de San Pedro.

Pero el objetivo de este artículo no es analizar en profundidad la historia de Los Santos de la Humosa. Así que después de un largo trasiego de carpetanos y romanos, nos situamos en el siglo VI d.C., ya en época visigoda. Un siglo antes, la otrora magnífica Complutum, germen de Alcalá de Henares, había perdido todo su esplendor con la intrusión del cristianismo en el centro peninsular. El descubrimiento del enterramiento de los santos niños Justo y Pastor, de quienes luego haremos una referencia más extensa, y el establecimiento de la residencia obispal fuera de la vetusta ciudad romana causó la emigración de los pocos habitantes de Complutum hacia el nuevo centro neurálgico. En el siglo VI comenzaría la historia del misterio que os vamos a relatar, pues en aquella época tendría su origen la Imagen de la Humosa según las crónicas:

“El origen de esta imagen no consta, pero es muy probable sea del siglo VI de la Era Cristiana; pues sabiendo que la primera imagen entallada de la Santísima Virgen María que el Papa San Gregorio Magno envió a San Leandro por el año 590, se infiere que los pueblos y principalmente los Carpetanos inflamados con la vista de una imagen de la Purísima Madre, formaron muchas y entre ellas la de la Humosa” (fragmento extraído de Historia de Los Santos de la Humosa, coord. Miguel Mayoral Moraga).

Talla de la Virgen de la Humosa.

Por tanto, estaríamos hablando de una talla regalada por el papa San Gregorio al arzobispo de Sevilla San Leandro. Aunque como indica la citada crónica, del siglo XIX, el origen de la Imagen no está claro. De hecho, no se ha encontrado ningún resto que permita establecer esta crónica como cierta. Aun así, si continuamos el rastro de esta historia, veremos rápidamente el clásico arquetipo histórico que se repitió una y otra vez durante aquella incipiente y devota Edad Media a lo largo y ancho de nuestra geografía: los visigodos, acosados y presionados por el recién venido pueblo árabe en el siglo VIII, escondieron sus tallas y otros objetos sagrados para que no fuesen mancillados por los herejes. Reliquias que, posteriormente, durante la Reconquista de los reinos cristianos, protagonizarían multitud de milagros moralizantes y reivindicativos de la superioridad de la tradición cristiana. En Madrid tenemos un caso paradigmático: el de la Virgen de la Almudena. Aunque no es el único, como veremos a continuación.

Porque según la leyenda, en el siglo XI, siglo del desmoronamiento del Califato en detrimento de los reinos de taifas y periodo bélico intenso, unos pastorcillos (protagonistas arquetípicos de estas narraciones) encontraron una imagen de la Virgen escondida siguiendo las directrices de la misma. Aunque existe una variante de esta historia más mística si cabe, según la cual unos pastorcillos habrían tenido la citada epifanía tras haber encendido una pequeña hoguera empleando unas zarzas, momento en el que la Virgen se habría aparecido ante los jóvenes entre el humo de la fogata. He aquí, por tanto, el origen del topónimo “la Humosa”, un milagro que caló profundamente en los aldeanos de esta zona. Sin embargo, esta historia es más enrevesada de lo que parece.

Según varios historiadores, el término Humosa sería anterior al milagro acontecido en época de la Reconquista, aunque la aparición mariana ayudó a fijar el topónimo. Según esta hipótesis, el origen del término Humosa lo hallamos en época romana, y provendría del latín fumosus, esto es, “lo que despide humo”, aludiendo a la bruma procedente del Henares que suele cubrir estos parajes. Aquí volvemos a encontrar, de nuevo, un rastro de misterio, pues con este término se estaría haciendo alusión a una diminuta villa, de origen dudoso (se discute si romano o quizás visigodo), no muy alejada de Complutum y conocida como La Jumosa o Fumoso. Estaba situada en la orilla oriental del Henares y estuvo activa varios siglos. Se discute incluso si siglos más tarde pudo haberse establecido en ella una pequeña aldea mozárabe. Lo que está claro, sin embargo, es su despoblamiento y desaparición entre los siglos XI-XII a causa de las acometidas de los ejércitos cristianos y musulmanes o bien por la llegada de alguna epidemia. La repoblación de Los Santos se daría de nuevo a lo largo del siglo XIII, cuando las tensiones bélicas se hubieron relajado, aunque en este caso los habitantes establecerían sus hogares en lo alto del cerro.

Es a partir de entonces cuando se establece la otra mitad del topónimo de la villa. De nuevo, el origen de “Los Santos” tampoco está claro y se sopesan varias teorías. Por un lado, existe la creencia de que el germen del topónimo es una confusión, ya que, originalmente, la villa hubo de llamarse Los Altos de la Humosa por haberse establecido en el cerro. A fin de cuentas, sería sencillo confundir a lo largo de la historia “Los Altos” con “Los Santos” por su relativa homofonía. Esta versión fue sostenida en el siglo XVIII por el cura del pueblo Antonio Andrés Esteban. Además, la denominación de “Los Altos de la Humosa” también aparece en el diccionario geográfico de Sebastián Miñano (s. XIX). Sin embargo, esta interpretación no se sostiene, pues ya en documentos del siglo XIV, época cercana al momento de la repoblación de Los Santos, se denomina al pueblo desde entonces y de forma ininterrumpida como Los Santos de la Humosa.

Otra versión, más arraigada en la tradición y entroncada en la devoción popular, es aquella que considera que el nombre de Los Santos está estrechamente relacionado con los Santos Niños Justo y Pastor, patronos de Alcalá de Henares. Estos hermanos fueron martirizados y ejecutados en el siglo IV en Complutum por negarse a abjurar de sus creencias, en el contexto de la persecución contra los cristianos decretada por el emperador Diocleciano. En el conjunto arquitectónico de Complutum puede contemplarse lo poco que queda del “paredón del milagro” donde fueron atormentados los jóvenes hermanos. Sepultados en las afueras de Complutum, fue tal la devoción que despertaron en los habitantes de la ciudad romana, que muchos construyeron sus casas en los alrededores del enterramiento, dejando Complutum como un asentamiento fantasma y fundando lo que a la postre será Alcalá de Henares. Como decíamos, según esta tradición santera, que puede rastrearse hasta el siglo XVI, quizás antes, los Santos Niños serían naturales de la villa de Los Santos de la Humosa, lo cual choca con otras teorías que señalan Alcalá de Henares o Tielmes como lugar de origen de Justo y Pastor.

Paredón en el que habrían ejecutado a los Santos Niños Justo y Pastor. Se puede visitar en las ruinas de Complutum, Alcalá de Henares

Por último, otra opción plausible es aquella que relaciona el topónimo con el establecimiento entre los siglos XIII y XIV de varios eremitas en las cuevas de la región. Estos anacoretas eran considerados santos por las gentes de la zona, autores de diversos milagros y personajes respetados por la comunidad. Aunque su presencia está más sólidamente demostrada en otras poblaciones del valle del Henares, lo más probable es que también se alojasen en las cavidades naturales de Los Santos y alrededores. De hecho, así se atestigua en las Relaciones Topográficas de Felipe II, donde se relata la biografía de un tal San Pedro, uno de estos eremitas cuyos restos se guardaban en la iglesia local. La devoción de los villanos era fuerte y los restos de San Pedro eran considerados milagrosos y curativos. Según el documento citado, sus huesos se exhumaban para disponerlos sobre la cabeza de las mujeres que estaban de parto y consideraban que el nacimiento podía poner en peligro sus vidas. Parece que el curioso ritual surtía efecto y las parturientas sentían un alivio inmediato.

Iglesia de San Pedro de Los Santos de la Humosa

A partir de todo lo expuesto, se puede observar la gran cantidad de información que puede extraerse de un topónimo. Es una herramienta realmente efectiva para trazar la biografía de un lugar y de sus gentes, así que merece la pena detenerse en las denominaciones de los sitios y escrutarlos con profundidad e interés en vez de emplearlos como meros comandos que introducir en un GPS. El nombre de Los Santos de la Humosa guarda, además, otro secreto: su ubicación a lo largo de la historia. Su primera denominación, La Jumosa o Fumoso nos indica su primera fundación en la ribera oriental del río Henares. Los Santos o Los Altos señala con certeza el desplazamiento de la ubicación original a lo alto del cerro.

Por último, no quiero acabar este artículo sin hacer una reflexión final sobre la presunta aparición mariana que sucedió en torno al siglo XI. Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, en 1384 se levantó una primera ermita en el lugar en el que se apareció la Virgen a los pastorcillos que quemaron la zarza. Una baliza que marca un lugar sagrado. En 1677 se construyó la actual Ermita de la Virgen de la Humosa en estilo barroco sobre los cimientos de la anterior. Está formada por una única nave, crucero y cabecera. Se puede visitar accediendo por la carretera M-226 (la misma por la que se accede al pueblo desde la A-2) y, nada más atravesar el puente romano que cruza el río, por el camino de tierra situado entre el río y el Auto Desguace Los Santos. Sin embargo, el dato que nos importa en este caso es el siguiente: la ermita está construida junto a la finca de la Dehesa y muy cerca del río Henares. Es decir, la Virgen ha vuelto a emplear su entorno preferido para manifestarse. Un lugar estrechamente vinculado con la naturaleza, próximo a una zona con agua, el mismo entorno al que estaban asociadas las ancestrales Diosas Madre de la naturaleza. El fenómeno, sea lo que sea e independientemente de la época y el contexto, continúa manifestándose siguiendo unos patrones muy similares. Como si intentase comunicarnos algo arcano, algo relacionado con la piedra angular de nuestra espiritualidad.

Quisiera agradecer a Asociación Cultural Reaktiva su amabilidad por permitirme acceder a fuentes bibliográficas que me han sido imprescindibles para poder elaborar este artículo. Asimismo, desde Madrid Oculto animamos a todos aquellos que vayan a visitar Los Santos de la Humosa a que visiten la Biblioteca Municipal, cuyas puertas se mantienen abiertas todos los jueves de 18:30 a 19:30 gracias a la necesaria labor de la citada Asociación. Está situada en la última planta del edificio municipal de la Casa de la Cultura. Quien se pase por allí, no sólo podrá disfrutar de la colección bibliográfica que alberga sino también de la bella arquitectura de estilo neo-mudéjar que engalana el inmueble.

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