MADRID OCULTO

LAS AGUAS AFRODISÍACAS DE LA QUINTA DE LA FUENTE DEL BERRO

LA QUINTA DE LA FUENTE DEL BERRO (Las aguas afrodisíacas de la Fuente del Berro)

Desde niño he escuchado hablar de las virtudes de las aguas de la “Fuente del Berro”. He vivido muy cerca y mi abuelo de pequeño ya me llevaba por sus jardines a beber de las fuentes y a disfrutar de la flora y la tranquilidad de este “parque singular”, a pesar de su proximidad a la M30, actualmente Calle 30, por donde pasan cientos de miles de coches todos los días. La M30 oculta uno de los arroyos que distribuía el agua a varias fuentes del Madrid del Siglo XVII,  el Arroyo Abroñigal un afluente del Manzanares, aunque  las aguas de la Fuente del Berro parece ser, pertenecían a otra beta distinta que era la que tenía las propiedades beneficiosas.

HISTORIA

En el primer cuarto del siglo XVII, Don Bernardino Fernández de Velasco, Duque de Frías y Conde de Haro (condestable de Castilla) compró diversas tierras con el fin de integrar una quinta que se llamaría de Miraflores, de Frías o Huerta del Condestable. En diciembre de 1630, Felipe IV compró por 32 000 ducados la mencionada finca, que contenía una casa con jardines, huertas y frondosas zonas con distintas especies arbóreas, riachuelos y un manantial. El agua de la Fuente del Berro ya tenía fama de curativa y beneficiosa por los granjeros y agricultores de la zona, que iban con los mulos y recogían el agua, pero aquella fama, era como un pequeño secreto entre los habitantes de Canillas, Vicálvaro y posiblemente Barajas, que entonces eran pueblos aledaños. En el momento que la realeza compró las tierras y acotaron la zona, las leyendas del agua recorrieron La Villa, se decía que estas aguas eran afrodisíacas y beneficiosas para múltiples males. Desde Felipe IV, hasta bien entrado el siglo XIX, estas aguas eran consideradas “mágico-beneficiosas”.

En el año 1640 cedieron la finca a los monjes benedictinos, expulsados de Montserrat por oponerse  al levantamiento contra el rey. La Casa Real se reservó el derecho de utilización de las aguas, siendo estas transportadas en burros y mulas, desde la Quinta de Miraflores (Fuente del Berro) a los distintos palacios donde se alojaba la realeza, incluidos el Palacio de Aranjuez y El Monasterio del Escorial.

CARLOS II EL HECHIZADO. Las aguas del milagro

En las épocas de Carlos II estas aguas eran utilizadas para dárselas al consorte, y ver si era posible que diera la descendencia deseada. Posiblemente, esta agua fuera utilizada  y bendita para el exorcismo que le realizaron al propio rey en el Alcázar, aunque siendo monarca, el agua bendecida para el exorcismo sería del Rio Jordán. Aun así, bien podríamos  apostar por la de la Fuente del Berro. Después de muchos litros que bebió, no surtió el efecto deseado y decían algunas cortesanas y sus distintas esposas, que “El Rey” funcionaba bastante bien, pero que era estéril. Carlos II el Hechizado, murió sin descendencia, comenzando la “Guerra de Sucesión”  entre Austrias y Borbones, siendo estos últimos los vencedores y dando el reinado a Felipe de Anyou (Felipe V).

En 1703 fue adquirida por una Costarricense  muy avanzada para la época, Doña María Trimiño Vázquez de Coronado, quien modernizó las conducciones de agua y de riego. Años más tarde legó la finca a la Obra Pía de los Padres Mercedarios Calzados y  de nuevo la corona se reservó el derecho sobre sus aguas y el mantenimiento de la fuente. El agua de la Fuente del Berro fue considerada por la familia real española, desde Mariana de Austria, como una de las mejores aguas de Madrid.

CARLOS III PROTECTOR DE LAS AGUAS

Ya en épocas de Carlos III, el agua era muy conocida por todos los madrileños y sabían de sus propiedades. Aprovechándose de algunos disturbios y de la poca vigilancia, entraban a llenar sus vasijas y frascas para obtener sus beneficios en la salud y en el amor, así como para vendérsela a las brujas de la “Cuesta de la Vega”  quienes la utilizaban en sus demandados filtros de amor y de fertilidad. Al enterarse la realeza y nobles de estos hechos, tuvieron varias reuniones, y llegaron a la conclusión  que debían ser vigiladas  al ser un bien real y un agua que se vendía a muy buen precio.  Las autoridades erigieron una caseta de vigilancia en la fuente, siendo adjudicada la tarea a la propia guardia real. 

A principios del siglo XIX y casi hasta finales de dicho siglo, fue adquirida por distintos propietarios hasta que en 1900 se abrió la finca al público, con el nombre de  Los Nuevos Campos Elíseos  (los anteriores Campos Elíseos estaban situados entre las actuales calle de Goya y calle de Jorge Juan, inaugurados en 1864 y muy cerca del propio Jardín) Era un auténtico parque de atracciones, que contaba con una montaña rusa, una torre mirador, tiovivo, velódromo, sala de tiro al blanco, una ría con  estanque y cascada, invernaderos y un restaurante de lujo que ocupó el antiguo palacete. Un lugar de recreo donde los madrileños podían disfrutar de este entorno y degustar sus aguas en pareja, con la esperanza de una relación fructífera.

El Jardín fue regentado en los años posteriores por varios dueños. El 4 de Enero 1941 fue declarado Jardín Histórico y Artístico. Ya en 1948  fue adquirido por el Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid, siendo alcalde el Conde de Mayalde. A partir de ese momento, comienzan las obras de acondicionamiento del jardín y la restauración del palacete, remodelado para que albergara el Instituto y Museo Arqueológico Municipal, abriéndose al público en 1954. En ese tiempo su superficie era de 79 000 metros cuadrados, reduciéndose a las actuales 7,4 hectáreas por el trazado de la M30 en la década de 1970. Actualmente el palacete es un Centro Cultural visitable, donde se pueden ver distintas exposiciones y realizar todo tipo de actividades. Entre su fauna, se pueden observar Pavos Reales, patos, ocas, ardillas, y en los últimos años, mirlos africanos, cotorras y multitud de urracas y gorriones.

LA FAMA DEL AGUA EN LA PRENSA DEL SIGLO XVIII

En la prensa de la época, eran diversos los anuncios que surgían vendiendo el maravilloso elixir a los ciudadanos, otra forma que tenía la corona de financiarse. Este anuncio del Diario de Madrid del 1792 da fe de ello y parece que era un negocio más que rentable. Su fama de agua afrodisiaca y beneficiosa en muchos otros aspectos, hizo de esta agua una de las más famosas en las distintas cortes europeas.

Diario de Madrid (Madrid. 1788). 25/11/1792, página 2

Transcrita literalmente

Quién quisiere agua de la fuente del Berro y con una caballería de quatro cántaros, que en cada uno cabe nueve azumbres, acuda a la tienda de Portaceli, casa n. 9, ó en la plaza mayor» portal del Peso n. 106», que dando las señas de la casa le llevarán quando diga ,sin falta, siendo cada carga su precio, 4 reales, lo último.

CURIOSIDADES

Entre la gente que vivíamos cerca de este parque, corría el rumor que eran los elementales los que purificaban el agua y mi abuelo siempre me hacía beber de la fuente de cascada, y cuando veíamos algún jardinero regando, gritábamos “la manga riega que aquí no llega” y los jardineros nos mojaban sin contemplaciones. Para las jóvenes parejas de la zona, es uno de los lugares donde se dan los primeros paseos cogidos de la mano y disfrutando de los jardines en rampa, que son cómodos y vienen bien por si tienes que tirar a tu pareja rodando si tiene la mano demasiado larga. Una estatua del “enamorado incondicional” y gran escritor de prosa y verso, Gustavo Adolfo Bécquer, acompañado de un duende que rememora sus leyendas,  puede verse en uno de los lugares más tranquilos del parque, donde todavía las parejas siguen asistiendo a ese ritual que es el amor,  sentadas en los bancos, abrazándose y amándose en presencia del rostro inanimado de tan romántico autor, y pudiendo disfrutar sin saberlo, de esa deliciosa y fría agua, que lo mismo es verdad, y viene bien para los asuntos del amor.

ELEMENTALES Y OTRAS VIRTUDES

En este madrileño parque, tan famoso por sus aguas, es raro que no apareciera  una ondina, una ninfa o un hada, tan presentes en las aguas. Apariciones imposibles que en cada época han sido llamadas de una manera o de otra, pero en las creencias Cristianas que mejor aparición, que la de la “Inmaculada Concepción”. Hay personas que dicen haberse cruzado con lo divino, con lo insólito, pero estos testimonios solo llegaron a los familiares y amigos más cercanos sin dejar una huella palpable, tan solo las palabras de la persona que ha tenido la suerte de llegar a ver más allá. Lo que si os puedo decir, que no me extrañaría, que hace cientos de años cuando la M30 no existía, habitasen por esos lares multitud de elementales, y porqué no, ahora, y refunfuñando por los motores, todavía quede algún ser feérico que sigue haciendo que este parque, sea un lugar mágico donde disfrutar  con tu pareja.

En esta ocasión el artículo ha sido más largo pero creo que merece la pena, se lee rápido y la información es buena.

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